No soy en absoluto taurino, pero el otro día leí en el periódico un breve artículo de Fernando Savater sobre el tema (sobre ese y otros muchos, entre ellos Ferlosio) que es una pequeña joya:
Recuerdo en especial una tarde, oscura y amenazando tormenta, o sea la típica de San Isidro. Alberto comentó, lúgubre: "Es como ver una corrida en Hamburgo". Salió el primer toro, que le correspondía al faraón de Camas, y se montó el cirio. El poco respetuoso respetable se levantó en un clamor unánime: "¡Cojo, cojo!". El presidente se resistía a cambiar el morlaco y en la barrera Curro ponía cara de "si lo sé, no vengo". Una desesperación. Todos estábamos de pie, saltando unos de indignación y otros de impaciencia. Entonces, Ferlosio, sublime como sólo él sabe serlo, bastón en mano cual pastor tratando de reunir a su disperso rebaño, gritó: "¡Dejarle en paz! ¡No está cojo! ¡Es su forma de andar!".
Fernando Savater
El país
Los artículos de tema taurino (no éste) siempre me recuerdan aquel desternillante relato que incluyó Julio Cortázar en "Un tal Lucas". También allí aparecía un artículo taurino de El país, pero bien distinto... Por suerte alguien ha tenido la ocurrencia de publicarlo en la red. Le llevaremos tabaco a Alcalá-Meco.