El carpe diem lunático del anterior mensaje me ha recordado cierta polémica (polemiquilla, más bien) que se ventiló en tiempos por esos foros de dios, acerca de los conocidos versos de Horacio de los que viene esa expresión:
Tu ne quaesieris (scire nefas) quem mihi, quem tibi
finem di dederint, Leuconoe, nec Babylonios
temptaris numeros. Vt melius quicquid erit pati!
Seu pluris hiemes seu tribuit Iuppiter ultimam,
quae nunc oppositis debilitat pumicibus mare
Tyrrhenum, sapias, uina liques et spatio breui
spem longam reseces. Dum loquimur, fugerit inuida
aetas: carpe diem, quam minimum credula postero.
Q. Horatii Flacci Carmina, I, XI
Una posible traducción es esta:
Saber no quieras, que el saberlo está vedado, el fin que a mi y a ti
Leucónoe, tiene predestinado los dioses, ni interrogues
los números babilonios. ¡Cuánto mejor será que nos resignemos
a cualquiera suerte! Ya sean muchos los inviernos que te reserva Júpiter,
ya el postrero sea éste que ahora quebranta el oleaje tirreno
contra los riscos de la opuesta orilla: sé cuerda, filtra tus vinos y
ajusta a corta vida la esperanza larga. Mientras hablamos, huye el envidioso tiempo.
Coge el día de hoy; no seas demasiado crédula en el día de mañana.
Quinto Horacio Flaco. Odas, I-XI. Versión de Lorenzo Riber. Aguilar: Madrid 1967
Y por aquí un breve resumen de la polémica y una amena explicación:
http://www.babab.com/no13/carpe_diem.htm
En fin, que no le dejan a uno ni siquiera ser un viejo verde...
Pero sí, ya lo dice el viejo Chateaubriand (cómo no): "[...] disponía de demasiado poco tiempo de vida como para perder este poco. Dice Horacio: Carpe diem, coge la flor del día. Consejo del placer a los veinte años, de la razón a mi edad." (Memorias de ultratumba, libro 36, cap. 10)
Vale.