Contradicciones de un pacifista

 




“A finales de 1950, el club laborista de la Universidad de Cambridge aprobó una moción en la que se criticaba a su propio presidente, Bertrand Russell. En la moción se acusaba con acritud a Russsell de defender la guerra nuclear contra la Unión Soviética. La respuesta de Russell fue contundente: “jamás he abogado por la guerra preventiva, como sus señorías podrían conocer si se tomaran la moestia de comprobar los hechos”.

Así comenzaba una larga secuencia de desmentidos, que duraría casi toda la década. En una carta publicada en la edición de octubre de 1953 de la revista Nation, Russell acusaba  los comunistas de organizar un complot contra él:

“La historia de que yo he apoyado la idea de una guerra preventiva contra Rusia es un cuento inventado por los comunistas. En una ocasión, hablé en una reunión en la que el único periodista presente era comunista, aunque trabajaba para un periódico neutral. Aprovechó esta oportunidad, y a pesar de todos mis esfuerzos, nunca he podido deshacer el daño que me infligieron. [...] The New Statesman de Londres lo publicó, pues creyeron en la veracidad del reportaje. Sólo cuando fui a ver al director, en compañía de mi abogado, los persuadí de que publicasen una larga carta mía en la que refutaba los hechos. Tienen ustedes toda la libertad de usar esa carta como quieran, y estaré encantado si divulgan su contenido a quien aún cree en aquel reportaje infamante.“

¿Qué motivaría a Russell, conocido por ser uno de los principales divulgadores de la guerra preventiva, para que repudiase su postura? Quizá porque los tiempos cambiaban. El arsenal nuclear soviético aumentó; los americanos fabricaron la bomba de hidrógeno; los soviéticos también produjeron la bomba de hidrógeno. La peor pesadilla ya no era caer víctima de un ataque por sorpresa, del que el enemigo surgiría vencedor y sin daño. Ahora que ambos bandos poseían la capacidad de responder al ataque, cualquier tipo de guerra nuclear se convertiría en un holocausto para todos. Russell debió sentirse aún más incómodo, pues paradójicamente había apoyado la guerra, y a la vez había participado activamente en movimientos pacifistas y a favor del desarme. En 1958, pasó a ser el primer presidente de la Campaña para el Desarme Nuclear. Dimitió a los dos años, debido sobre todo a que, en su opinión, la organización no era lo suficientemente activista. En 1961, Russell fue condenado a prisión por haber organizado una sentada a favor del desarme nuclear.

En una retransmisión de la BBC que tuvo lugar en 1959 Russell confesó por fin que anteriormente había militado a favor de la guerra preventiva. El entrevistador John Freeman le preguntó: “¿Es verdad o no que en los últimos años usted ha defendido la postura de que habría que hacer la guerra preventiva contra el comunismo, es decir, contra la Rusia soviética?. La respuesta de Russell fue como sigue:

“Es completamente cierto, y no me arrepiento de ello. No se contradecía con lo que pienso ahora. Lo que yo he sostenido en todo momento es que toda guerra nuclear en que las dos partes tuviesen armas es que toda guerra nuclear en que las dos partes fuesen armas nucleares sería un completo desastre. En cierta ocasión, justo tras finalizar la pasada guerra, los americanos tenían el monopolio de las armas nucleares, y ofrecieron difundir internacionalmente las armas atómicas a través del plan Baruch. Yo pensé que se trataba de una propuesta muy generosa por su parte, y que sería muy conveniente que el mundo la aceptase. Pero no defendía una guerra nuclear, sólo que se debería presionar mucho a Rusia para que aceptara el plan Baruch; yo opinaba que si persistían en su negativa, quizá habría que llegar a la guerra. En ese momento, sólo un bando poseía armas nucleares, y lo más seguro es que los rusos hubiesen cedido. Pienso que hubiera sido así, y aún creo que se habría podido evitar la existencia de dos potencias iguales con tales medios de destrucción; éste es el tremendo riesgo que corremos ahora.”

¿Y si la presión no hubiera bastado, y hubiera sido necesario pasar a la acción? ¿Acaso hubiera apoyado Russell el bombardeo a los soviéticos?, le preguntó Freeman. “Sí”, replicó Russell, y añadió: “No se pueden hacer amenazas a no ser que se tenga la disposición de cumplirlas si no se acepta el farol”.

A continuación, Freeman le preguntó por qué había desmentido repetidamente que estaba a favor de la guerra preventiva. Russell dijo: “En realidad, había olvidado por completo que me pareciera adecuada una política de amenazas que tuviera como posible desenlace una guerra”. Llegado a este punto, Freeman dejó el tema. Sin embargo, es demasiado pedir creer que Russell se había olvidado de todo el contenido de muchos discursos, cartas y artículos escritos apenas unos meses antes de su primer desmentido.”


El dilema del prisionero
William Poundstone
Alianza Editorial

 

21/05/2007 02:07 Autor: settembrini. Enlace permanente.

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Autor: Matías Pailos

La incursión en ese tipo de contradicciones, en temas tan delicados, es el riesgo que se corre puestos a opinar todo el tiempo en medios públicos sobre asuntos coyunturales, aún si se es, como Russell inteligente, valiente. El estar dispuesto a correr ese riesgo solo habla a favor de Russell.

Fecha: 04/06/2007 20:48.



Autor: Settembrini

Bueno, el tipo insistía en la necesidad de borrar del mapa a unos cuantos millones de seres humanos (ya, rusos, comunistas malos, buh). En fin, no creo que eso hable a favor de nadie...

Fecha: 06/06/2007 00:44.


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Autor: Indi

Se equivocó eso es todo, supongo que el creía que 2 naciones con poderío nuclear y además beligerantes solo podrían llevar al exterminio de toda la Humanidad. Creo que eso es lo que le llevo a esas afirmaciones tan poco afortunadas.

De todas maneras y desde su punto de vista, era la única alternativa a la extinción (ya da igual que fueran rusos o americanos). Supongo que al final se sintió bien porque se había equivocado juzgando a la raza humana y menos mal porque gracias a eso estamos aqui, al final los políticos demostraron mayor sangre fría que el, lo cual por una vez es encomiable.

De todas maneras Russell es uno de los grandes para mi aparte de los errores en que haya podido incurrir, era un hombre que siempre buscaba la felicidad de todos ademas de un genio. No creo que quisiera un holocausto nuclear

Fecha: 30/09/2008 20:54.


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