"Quiero terminar recordando el famoso juicio que siguió a la primera exhibición de Brancusi en el Armony Show de Nueva York. Los funcionarios aduaneros de Nueva York se negaron a aceptar que algunas de las esculturas de Brancusi -por ejemplo, Mlle. Pogany y Una musa- fueran realmente obras de arte y les aplicaron un elevado impuesto como bloques de mármol. No debemos ser demasiado duros en nuestro juicio sobre esos funcionarios, pues en el posterior juicio respecto de ese impuesto un conocido crítico norteamericano de arte afirmó que esas esculturas eran ¡meros pedazos de mármol pulido! La orba de Brancusi era tan nueva en 1913 que incluso algunos especialistas de arte no podían verla."
En “
Ocultismo, brujería y modas culturales”
Mircea Eliade
Ed. Paidós