
“Hace años, uno de mis profesores en la universidad de Bucarest tuvo la oportunidad de asistir a una serie de conferencias del famoso historiador Theodore Mommsen. Por ese tiempo, a comienzos de la década de 1890, Mommsen era ya muy viejo, pero conservaba una mente lúcida y su memoria sorprendía por su precisión y amplitud. En su primera conferencia, Mommsen estaba describiendo Atenas durante la época de Sócrates. Fue hacia el pizarrón y bosquejó, sin la menor anotación de apoyo, el plano de la ciudad tal como era en el siglo V; procedió luego a señalar la ubicación de los templos y edificios públicos y a mostrar dónde habían estado algunas de las fuentes y los parques más famosos. Su vívida reconstrucción del escenario donde había transcurrido el Fedro fue verdaderamente notable. Después de citar el pasaje donde Sócrates pregunta dónde habita Lisias, y Fedro contesta que con Epícrates, Mommsen indicó la posible ubicación de la casa del último, explicando que el texto dice que “la casa en que Maroquia solía vivir” se hallaba “cerca del templo de Zeus Olímpico”. Mommsen continuó describiendo gráficamente el camino que Sócrates y Fedro siguieron mientas caminaban a la vera del río Iliso, e indicó después el lugar donde probablemente se habían detenido para mantener su memorable diálogo, en un “lugar apacible” a la sombra de un “alto plátano”.
Asombrado por el extraordinario despliegue de erudición, memoria y penetración literaria de Mommmsen, mi profesor permaneció en el anfiteatro después de la conferencia. Vio entonces a un ayuda de cámara entrado en años que se aproximó y tomó amablemente a Mommsen del brazo encaminándolo hacia la salida. En ese momento, un estudiante que todavía estaba allí explicó que el famoso historiador no sabía ir solo a su casa. ¡La mayor autoridad viviente sobre la Atenas del siglo V se perdía en su propia ciudad, la Berlín guillermina!
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Mommsen ilustra admirablemente el significado existencial de "vivir en el mundo propio". Su mundo real, el único importante y significativo para él, era el mundo clásico grecorromano. Para Mommsen, el mundo de los griegos y los romanos no era simplemente historia, es decir, un pasado muerto recuperado mediante una anamnesis historiográfica; era su mundo, el lugar donde él podía moverse, pensar, disfrutar la beatitud de estar vivo y ser creador."
En “Ocultismo, brujería y modas culturales”
Mircea Eliade
Ed. Paidós
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Autor: isabelbarcelo
Fecha: 19/07/2006 23:49.