Siguiendo con el juego de tender piolines, nos encontramos con uno interesante que lleva de don Federico Sánchez Ferlosio a don Miguel de Unamuno, pasando por un tercero y por el Dante.
"Cuenta Ferlosio en uno de sus artículos periodísticos la historia de un profesor de literatura que había sacrificado toda su vida (y la de su familia) al estudio de la obra de Dante. Llegada la hora de su muerte, reunió a su mujer y a sus hijos en torno al lecho del que ya no habría de levantarse. "Queridos míos no quiero morir sin revelaros un secreto: ¡Me carga el Dante!", les dijo. Fueron sus últimas palabras."
Bueno, si preguntamos por esta frase a San Google, nos la relaciona con los más diversos autores, principalmente con cierto anónimo italiano o, incluso, con el mismísimo Lope de Vega. En realidad el autor de la misma es más cercano (en el tiempo), tal y como don Miguel atestigua:
"Aquí, en España, hizo fortuna no hace muchos años una frase brutal atribuida a Ventura de la Vega, el argentino españolizado, de quien se dice que a la hora de la muerte, reuniendo a sus hijos, les dijo que iba a descargarse de un peso que le había abrumado toda la vida, de un secreto hasta entonces inconfesado. Y añadió: “¡Hijos míos, me carga el Dante!”. Sólo que en vez del verbo cargar –que aquí, en España, es tolerable en tal respecto- empleó otro mucho más enérgico, pero tan brutal que no puedo yo estamparlo aquí por ser uno de los que nunca se ven escrito, aunque brote de las bocas con lamentable frecuencia. Y esta tremenda frase de Ventura de la Vega tuvo eco e hizo fortuna, por responder a un deplorable estado de la conciencia nacional. Sí, a las gentes de letras en España, por lo común, les carga el Dante; el Dante y todos los que como él son altos y hondos les resultan unos lateros."
Miguel de Unamuno
del ensayo Literatura y literatos
Contra esto y aquello. Colección Austral. Espasa-Calpe. Madrid. 6ª ed. 1969.