
Y recuerdo también la referencia, que conocí gracias a la edición de James O. Crosby (Cátedra) de la antología quevedesca, a cierto autor francés de quien nuestro paisano tomó quizá no pocas cosas:
Nouveau venu, qui cherches Rome en Rome
Et rien de Rome n'apperçois,
Ces vieux palais, ces vieux arcz que tu vois,
Et ces vieux murs, c'est ce que Rome on nomme.
Voy quel orgueil, quelle ruine: et comme
Celle qui mist le monde sous ses loix,
Pour donter tout, se donta quelquefois,
Et devint proye au temps, qui tout consomme.
Rome de Rome est le seul monument,
Et Rome Rome a vaincu seulement.
Le Tybre seul, qui vers la mer s'enfuit,
Reste de Rome. O mondaine inconstance!
Ce qui est ferme, est par le temps destruit,
Et ce qui fuit, au temps fait resistence.
Joachim du Bellay (1522-1560)
Y ahora, gracias a un interesante artículo de Jordi Pardo Pastor, que encontramos en la Red, me entero de que...
"Aunque si afilamos un tanto nuestro juicio, podemos desvelar un nuevo parangón intertextual un tanto más alejado en el continuum temporis al soneto de Du Bellay: se me antoja que estos dos sonetos beben de una fuente anterior, de un epigrama latino de Janus Vitalis que recogeré para abrir un poco más el abanico comparativo:
De Roma
Qui Roman in media quaeris novus advena Roma,
et Romae in Roma nil reperis media,
aspice murorum, praeruptaque saxa,
obruptaque ingenti vasta theatra situ.
Haec sunt Roma: viden velut ipsa cadavera tantaae
urbis adhuc mundum, nixa est se vincere: vicit,
a se non victumne quid in orbe foret.
Nunc eadem in victa Roma illa sepulta est?
Atque eadem victrix, victaque Roma fuit.
Albula Romani restat nunc nominis index,
qui etiam rapidis fertur in aequor aquis.
Disce hinc possit Fortuna: immota labascunt,
et quae perpetuo sunt agitata manent."
Y en esta otra curiosa página web, alguien propone un interesante juego de traducciones, donde se mezclan Du Bellay, Don Francisco, Ezra Pound, Spenser, Lowell, rusos, etc., bajo este epígrafe de Czeslaw Milosz:
"At the turn of the sixteenth and seventeenth century, a Frenchman was able to read a poem on the ruins of Rome signed by Joachim du Bellay; a Pole knew the same poem as the work of Mikołaj Sęp-Szarzyński; a Spaniard, as the work of Francisco Quevedo; while the true author, whom the others adapted without scruple, was a little-known Latin humanist, Ianus [Janus] Vitalis of Palermo."
(P. 10 in “Starting from my Europe”, by Czeslaw Milosz (in The Witness of Poetry, Harvard, 1983, Norton Lectures, pp 1-21.)
Y ahora, habiendo hecho honor al refrán con creces (y habiendo encadenado tres haches tan rotundas), me voy a acostar.
Vale.
...
Pd.- Añado esta postdata a mi mensaje, porque justo cuando me iba a acostar ha emergido del maremágnum que a estas alturas es mi memoria, un punzante recuerdo que no hacía más que zumbar: "¡Monterroso! ¡Monterroso! ¡Monterroso!". Gracias a Gates, san Google me ha respondido con más generosidad de la acostumbrada, ofreciéndome este enlace a otro remoto punto de la blogsfera, que viene a cerrar el círculo y hacer volar un castillo de fuegos artificiales como sólo el gran guatemalteco (*), pirotécnico del lenguaje, sabe armar:
http://eduardoallende.blogspot.com/2005/08/janus-vitalis.html
Y dice Allende que dice Monterroso: "Para terminar, pues por ahora no quiero seguir anotando coincidencias…, coincidencias que sin duda vendrán solas como siempre que uno lee más de cinco libros al mismo tiempo…"
Cinco libros a un tiempo, como Unamuno.
Piolines, piolines, piolines.
Decididamente, me encanta este invento.
![]()
Autor: Eduardo
Fecha: 14/05/2006 03:09.