En otro lugar discutía sobre Thomas Mann y su Aschenbach. Dejando aparte ese tema, o aplazándolo, dejo aquí cierta curiosidad que leí en un ensayito del gran novelista alemán:
«Un literato es, en pocas palabras, un inútil para cualquier actividad seria, un sujeto propenso al ensueño y la especulación, que no sólo no es útil, sino rebelde para con el Estado, y que ni siquiera tiene que poseer un entendimiento muy despejado, sino que puede ser tan lento y torpe como yo he sido siempre; aunque, eso sí, con alma infantil, inclinado al desorden, un cuentista sospechoso que no debería esperar de la sociedad -ni en realidad espera- más que un frío desdén. No obstante, la verdad es que la sociedad concede a esta clase de personas la posibilidad de alcanzar grandes honores y vivir espléndidamente.
»Yo no lo critico. Al fin y al cabo, me beneficia. Sin embargo, es contrario al orden. Esto tiene que fomentar el vicio y ser un amargo trago para la virtud.»
Thomas Mann, Sobre mí mismo
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Autor: Eduardo
Fecha: 14/05/2006 03:21.